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Nunca te arrepientas de lo que has hecho, sino de las cosas que podias haber hecho y no las hiciste.

lunes, 17 de septiembre de 2012


Septiembre. Otro curso mas. Pero este es diferente. Diferente porque no os tengo. No os tengo ahí. Para apoyarme en vosotras, para robaros gusanitos, para deciros la tontería del día. Para gritar y chillar mientras me mirais con cara de, te queremos asi, tal y como eres. Por encontraros en los pasillos y ponernos a hablar como cotorras y no poder parar asta que el profesor tenga que obligarnos. Por todo lo que hacíamos, por mi guante verde que ahora pasó a otra vida criando arañas en el jardín del colegio y que le pondré una crucecita para recordarlo. Porque la gente me miraba mal pero vosotras nunca lo hicisteis, nunca me obligasteis a cambiar, nunca me dijisteis lo que tenía que hacer, como debía de comportarme. Porque no os avergonzasteis de mi. Nunca.



 Porque cada día era una aventura, una viaje a algo desconocido, algo que no sabías. No sabías lo que pasaría. Era como aquella película que te encantaba ver y que nunca te cansabas. Que cada día te dabas de cuenta de algo que no te fijaste la vez anterior. Y que de tanto que la pusiste se terminó rayando y ahora lo único que puedes ver es nada. Nada. Solo te acordarás de aquellos trocitos. bonitos. Tristes. Felices. Amargos. Llorones. Felices.




Porque no se como expresar, no se como deciros que os echo de menos, cada vez que pienso que no volveré atrás con mi máquina del tiempo. Que no volveré a poder bajar con vosotras de clase, que no volveré a tirar el otro guante verde que guardo en casos de emergencia y que siempre lo tengo delante para echaros de menos todos los días. Porque no volveré a escuchar vuestras tonterías y vosotras las mías. Porque nuestra infancia se fue. Se fue con nosotras. Porque ya empezamos a madurar y a vivir cada una su vida y pensar que el tiempo tiene la culpa de esto.



 De que os vayáis poco a poco y sin darme cuenta. Porque yo también pensé en primero que faltaba mucho para cuarto, que no encontraría a nadie que fuera mi amiga, que deseaba que se terminara todo ya y dejar de sufrir porque nadie me quería, porque nadie quería acercarse a mi, nadie. Pero no se ni como ni porqué, un día me levanté a vuestro lado y cuando me di cuenta de todo lo que os había dado, de todo lo que me importabais era demasiado tarde para echarme atrás, para decir no, porque ese no me haría mas daño que seguir dejándome querer, un poquito más. Y por culpa de eso, ahora os quiero, y os quiero tanto que es imposible que no me duela, que no me duela veros y que nunca será lo mismo, que no podremos hacer lo que hacíamos antes. Que cada una empezara a tener su vida lejos de mi, como siempre, siempre seré yo la que pierde, por culpa mía. Porque me dolerá veros y no poder hacer lo que hacía antes. No asumiré que cada una empezará a tener su camino hacia su destino. Y el tiempo pasa. Pasa mas rápido de lo que me doy cuenta. Porque cuando vuelva a leer esto estaré lejos, lejos de aquí. Y vosotras también.






  Recordaré cuando lo escribí y veré lo tonta que era por dar todo de mi sin pensar que todo lo bueno se termina rápido, a la velocidad de la luz. Y lloraré como lo estoy haciendo ahora, pensando en todo aquello que fue y que no volverá.


Siempre tendré que hablar del pasado y no del presente. De lo que hacíamos en vez de lo que hacemos o de lo que haremos. Cuando lo leáis os daréis cuenta que aun que nunca tenga una cara triste para nadie ni una lágrima es porque no quiero desperdiciar el tiempo tengo que estoy a vuestro lado con tonterías que hacen daño. Porque ya hay muchos que sufren sin veros sufrir a vosotras. Porque os convertisteis en mi mundo y no quiero irme, y si el tiempo me obliga preferiré ahogarme en mis lágrimas que dar el brazo a torcer e irme del mundo que construisteis. Porque ahora es mio y no quiero irme pase lo que pase. El tiempo. La distancia. La vida o la muerte.